La observación atenta y paciente

Nuestras acciones deberían nancer de la quietud lograda, no de la prisa.

D. H. Lawrence

El tema de esta unidad didáctica es la paciencia, entendida como un filtro que nos aporta más calma y al mismo tiempo nos acerca a un mejor conocimiento de la realidad que nos rodea.

Contenidos

¿Qué es la paciencia?

Es una cualidad que nos ayuda a mantener la calma ante situaciones incómodas o difíciles y a conservar la capacidad de responder de forma creativa, positiva y útil.

Nos ayuda a pensar con claridad. De este modo no nos convertimos en víctimas de las circunstancias, pues mantenemos la fortaleza de responder con flexibilidad.

¿Para qué sirve y cómo nos ayuda a ser felices?

Nos ayuda a mantener la CALMA y a vencer la frustración, nos hace sentir más seguros de nosotros mismos en las siguientes circunstancias:

  1. En situaciones incómodas o difíciles.
  2. Cuando nos hemos enfadado mucho con alguien.
  3. Cuando tenemos muchísimas ganas de hacer algo pero... no es el momento adecuado o no sería la mejor idea.
  4. Cuando sentimos mucha (o bastante) ansiedad, desesperanza o ganas de echarlo todo a rodar.
  5. Cuando las cosas se nos hacen una montaña.
  6. Cuando algo que queríamos mucho no es posible.
  7. Cuando las personas no reaccionan como nosotros esperamos.
  8. Cuando las cosas son distintas de lo previsto.
  9. Cuando tengo una idea distinta de la de mis compañeros.

Nos ayuda a gozar de mayor LIBERTAD de pensamiento y de acción. ¿Por qué?

  1. No nos dejamos llevar ni por el primer impulso ni por las circunstancias, de modo que mantenemos la libertad de decisión.
  2. Aprendemos de las personas y de las situaciones difíciles.
  3. Las relaciones resultan menos conflictivas. Disfrutamos más de los otros y también somos más aceptados y valorados por los demás.
  4. Comprendemos y aceptamos que las cosas no siempre son como nosotros querríamos y que todo cambia.
  5. Comprendemos que no siempre podemos intervenir directamente en todo lo que nos hace sufrir, pero que sí podemos actuar en nosotros mismos.
  6. Nos ayuda a estar tranquilos y a ser más tolerantes cuando las cosas van mal.
  7. Nos hace ser más perseverantes, no tiramos la toalla apenas empezar.
  8. Nos permite cuidar nuestro organismo, minimizar la ansiedad, la irritabilidad y la rabia.
¿Cómo podemos desarrollar la paciencia?

Observando en nosotros mismos cómo nos sentimos cuando estamos enfadados, y preguntándonos si somos felices en ese estado de ánimo.

Observando cómo la frustración y una serie de circunstancia disparan la ira. Viendo que no es un acto libre y que, de hecho, no nos enfadamos voluntariamente.

Entendiendo que la paciencia no tiene nada que ver con meter la cabeza bajo el ala. No es una actitud pasiva; al contrario, está basada en la valentía.

Viendo las consecuencias negativas del resentimiento y de la rabia en las relaciones y que estas actitudes pueden conducir a la agresión y a la violencia.

Viendo los problemas como una forma de practicar la paciencia y de fortalecernos.

Observando que lo que sentimos no depende exclusivamente de las circunstancias concretas, sino que tiene mucho que ver con nuestra actitud y con nuestra manera de tomarnos las cosas. La rabia tiene más que ver con nuestros pensamientos que con las circunstancias externas.

Comprendiendo que las cosas no siempre están bajo nuestro control y que todo está en constante cambio. Tanto lo que nos gusta como no que no nos gusta acabará cambiando.

Practicándola en cualquier situación diaria, aprendiendo a esperar.

Ante una situación difícil, deteniéndonos unos instantes para respirar profundamente e intentar calmarnos. Dando un espacio de tiempo que nos permita reaccionar de un modo menos compulsivo.

Mostrándonos comprensivos y afectuosos con los errores propios y de los demás.

Observando con atención y sin prisa todo lo que percibimos, captando toda su riqueza, saliendo de los clichés.

Introducción a la unidad didáctica 4 - La observación atenta y paciente

Para poder dibujar de forma realista es necesario observar con atención, tratando de captar del objeto que vemos una información seleccionada, simplificada, que se acerque a nuestra experiencia sensible. Esto se consigue reeducando la mirada, aprendiendo a mirar con atención, sin interponer estereotipos, clichés, emociones y prejuicios.

Para poder dibujar, es preciso cultivar una mirada imparcial que nos permita ver las cosas sin interferencias, tal como se presentan ante nuestros ojos. La observación debe ser desapegada, curiosa, objetiva, y estar libre de las clasificaciones habituales. Para captar con profundidad lo que observamos es conveniente hacerlo de forma tranquila y atenta, sin generar emociones o pensamientos que perturben el acto de percibir. Esta observación puede ser exclusivamente contemplativa, pero también puede ser activa, aplicada a un determinado objeto, de modo que se puede traducir en registros gráficos realizados sobre un soporte, es decir, en la actividad de dibujar. Según sea la observación será el registro, de modo que si observamos los perfiles del objeto, obtendremos un dibujo de línea y a medida que vayamos observando con atención los aspectos concretos se enriquecerá la representación del modelo.

Esta forma de dibujar da resultados muy satisfactorios en pocas sesiones, y se basa en la metodología y las teorías de la profesora Betty Edwards. Según sus investigaciones, fundamentadas en la neurofísica del cerebro, tenemos dos hemisferios cerebrales con características y aptitudes distintas.

El hemisferio izquierdo se ocupa de dirigir las actividades que requieren análisis, abstracción y razonamiento, y el hemisferio derecho se ocupa de relacionar, es más intuitivo y concreto y se encarga de la relación espacial. Este último hemisferio es el que nos conecta con nuestra parte creativa, pero lamentablemente durante el período de escolarización raras veces se utiliza, lo que comporta que en la mayoría de nosotros no se haya desarrollado lo suficiente. La metodología que propone la profesora Betty Edwards en el libro Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro permite activar el funcionamiento del hemisferio derecho y aprender mecanismos que, además de permitir dibujar, ayudan a desarrollar la creatividad latente en cada uno de nosotros. Se lleva a cabo a partir de unos ejercicios específicos y progresivos de dibujo.

En resumen, se podría decir que las técnicas empleadas en este apartado tienen mucho que ver con la percepción externa de los objetos, pero están directamente relacionadas con el conocimiento de nuestro universo interior. Así, cuanto más avanzamos en un determinado conocimiento, más desarrollamos la concentración y el autoconocimiento. [1]


[1] Adaptación del material didáctico Dibujar (y algo más), de José Aponte.