Aprendemos de todo y de todos

El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad.

Ernest Hemingway

Una vez hemos empezado a comprender que desempeñamos un papel activo en la comprensión del mundo que nos rodea y hemos tomado consciencia de algunos de nuestros filtros, la propuesta educativa que plantea esta asignatura pasa por buscar filtros nuevos que nos ayuden a interpretar y comprender mejor la realidad. La humildad es una cualidad que, utilizada como filtro, nos permite aprender de todo y de todos. Es el primer paso para cualquier transformación.

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¿Qué es la humildad?

Es la cualidad del que comprende que no está solo en el mundo y es capaz de entender otros puntos de vista e intereses. La humildad nos permite salir de una perspectiva egocéntrica y observar a los demás de forma positiva.

Una persona humilde es la que comprende que cada uno de nosotros tiene algo para aportar a la vida de los demás.

Ser humilde es darse cuenta de que no hay nadie que sea más importante que los demás y de que podemos aprender de todo y de todos. No hace falta demostrar nada ni destacar. Normalmente los que lo hacen ocultan la debilidad.

Es la cualidad del que sabe escuchar y es capaz de modificar su punto de vista si lo cree conveniente. No tiene miedo de ser menos por el hecho de hacerlo.

Es comprender que vemos el mundo a través de nuestras gafas particulares. Tenemos limitaciones y queremos aprender para poder mejorar.

¿Para qué sirve y cómo nos ayuda a ser felices?

Nos ayuda a no dejarnos llevar por los p­ensamientos que nos incitan al orgullo y que nos llevan a creer que somos los mejores y a demostrar que somos especiales. Esto nos brinda una gran calma interior, y nos permite reconocer nuestros puntos débiles y nuestros miedos, al tiempo que abre el camino para la aceptación y la confianza en uno mismo.

Cuando confiamos en nosotros mismos y no tenemos que demostrar nada, la energía queda disponible para dedicarla a lo que realmente queremos.

Entendemos la vida como un aprendizaje, observamos a los demás, nos relacionamos con ellos, pedimos ayuda, nos equivocamos...

Tratamos a los demás como iguales; no tenemos tantos prejuicios.

¿Cómo podemos desarrollar la humildad?

Un obstáculo para la actitud humilde son las opiniones e ideas que tenemos acerca de las cosas y de nosotros mismos. Si nuestro vaso está totalmente lleno, ya no cabrá nada más en él. Es importante recordar lo que hemos trabajado en la unidad anterior, observar la relatividad de nuestros pensamientos y comprender de dónde vienen, de modo que podamos adoptar una actitud lo suficientemente flexible como para aprender de forma significativa.

Podemos desarrollar la humildad reconociendo que dependemos completamente los unos de los otros, tanto física como emocionalmente, comprendiendo que todos los seres humanos tenemos el potencial de crecer y desarrollarnos de forma positiva, a pesar de nuestras diferencias.

También escuchando mucho, interesándonos de forma auténtica por las opiniones, los puntos de vista y los criterios de los demás, sin por ello dejar de expresar los propios.

Cuando sentimos rechazo hacia alguien, deberíamos tratar de ponernos en su piel para intentar comprender las circunstancias por las que esa persona ha pasado.

No deberíamos desaprovechar la energía tratando de impresionar a los demás, sino ser simplemente nosotros mismos y actuar de la mejor manera que podamos.

Preguntando, buscando información sobre lo que no sabemos. La humildad conduce a la sabiduría. Aprender depende básicamente de la capacidad de hacernos preguntas.

No comparándonos continuamente con los demás con la finalidad de comprobar quién está en mejor situación.

Centrándonos en nosotros mismos, en lo que somos y en lo que tenemos.

No sufriendo por nuestros errores, sino aprendiendo de ellos.

Pidiendo ayuda cuando la necesitamos.