¿Qué son los principios?

Los principios son verdades fundamentales [...], son como hilos suavemente entretejidos con exactitud, consistencia, belleza y fuerza a través de la trama de la vida.

Steven Covey

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¿Qué son los principios?

Son los valores morales de una persona o de un grupo.

Llamamos principio a todo juicio práctico que se deriva de aceptar un valor.

Los principios que se basan en la ética dan lugar a conductas o normas consideradas deseables. Son los valores que conducen a las personas a desarrollar plenamente sus capacidades naturales y que hacen más humanos a los hombres y a las mujeres.

Se puede considerar que el primero de los principios basados en los valores éticos es el de respetar el valor de la vida humana (podríamos incluir el respeto a todos los seres y al planeta).

Los principios basados en la ética son los que nos ayudan a tomar decisiones difíciles a lo largo de la vida.

Cada día nos enfrentamos a multitud de pequeñas decisiones. Los principios son recursos que nos ayudan a actuar de forma responsable en lugar de simplemente reaccionar ante las circunstancias que se nos presentan.

¿Cómo contribuyen los principios basados en la ética a nuestra felicidad?

Los principios nos dan fuerza. Constituyen la base a partir de la cual surge la energía para perseverar en las cosas que nos importan.

Son un referente de lo que somos y de lo que queremos hacer con nuestras vidas. Aportan estabilidad a la mente y actúan como una guía que nos ayuda a perseguir nuestros objetivos.

Evitan que nos convirtamos en víctimas de las circunstancias. Actúan como puentes entre los momentos de calma, en los que podemos ser conscientes de lo que sentimos y pensamos, y los tiempos difíciles, llenos de estrés, en que parece no haber tiempo ni para pensar. Recordar cuáles son nuestros principios-guía cuando atravesamos momentos de agitación nos ayuda a no perder el norte.

Inspiran confianza en los demás con respecto a quiénes somos y cómo actuamos.

Estar rodeados de personas con principios firmes puede resultar muy estimulante, porque a menudo estas personas son grandes librepensadores, poseen energía y confianza y toman sabias decisiones sobre cómo utilizar su tiempo.

¿Cómo podemos desarrollarlos?

Comprendiendo que todas las épocas y culturas tienen principios.

Comprendiendo que la mayoría de las personas tienen principios, aunque no sean conscientes de ello.

Entendiendo cuáles son los principios que rigen la sociedad en que vivimos.

Recordando que los valores culturales configuran nuestra mirada.

Aunque el momento concreto en que vivimos nos condiciona, debemos recordar que tenemos un margen de acción y que, por lo tanto, los principios deben surgir de la propia reflexión personal. El mismo acto de desarrollarlos implica un proceso de descubrimiento de lo que es importante y posee significado para nosotros; es un camino para hallar la propia voz interior.

Reflexionando sobre qué cosas son las más importantes o prioritarias. ¿Por qué tipo de valores nos gustaría ser conocidos en el trabajo, por los amigos o en la familia? ¿Cómo nos gustaría que nos recordasen después de morir?

Pensando en alguna circunstancia realmente difícil que nos haya tocado vivir. ¿Qué era lo más importante en aquel momento?

Antes de iniciar cualquier acción, preguntándonos qué es lo que en realidad deseamos conseguir y qué es lo que hace que eso sea tan importante. Mientras actuamos, no dejando de interrogarnos sobre si lo que estamos haciendo nos ayudará en ese propósito. Si la respuesta es afirmativa, perseverar, y, si es negativa, cambiar lo que estamos haciendo para poder adecuarlo al objetivo que perseguimos.

Recordando que es importante mantenernos firmes en los principios que hemos asumido como propios, pero comprendiendo que ser fiel a unos principios no tiene nada que ver con una actitud inflexible y rígida. Si entendemos la vida como un aprendizaje, modelaremos los propios principios en función de nuestro crecimiento personal.

Comprendiendo que el hecho de ser fieles a lo que de verdad creemos contribuye a responsabilizarnos de la propia vida.

Los principios nos sirven, además, para examinarnos a nosotros mismos, sin olvidar hacer este autoanálisis con humildad y sentido del humor. No hay nadie perfecto.

Recordando que, como guía para la acción, los principios nos permiten seguir mejorando día a día. Siendo compasivos con nosotros mismos y mirándonos como alguien que está creciendo y que, por este motivo, necesita aprender de todos sus errores.