El poder de las palabras

No hacen falta muchas palabras para decir la verdad.

Jefe Joseph, tribu Nez Percé

Contenidos

¿Qué es el habla positiva?

Las palabras son muy poderosas. De hecho, a partir de las palabras y de los conceptos creamos el pensamiento. Como hemos visto en la unidad La mente crea la realidad, los conceptos configuran la percepción, que no es neutra.

Comprender el gran valor de las palabras, reflexionar para decir lo que de verdad queremos decir, eligiendo lo que es esencial, constituye una herramienta indispensable para entendernos a nosotros mismos y al resto de personas. Debemos hablar cuando es preciso y pensar antes de hacerlo para no herir a los demás innecesariamente con nuestras palabras. Esto no significa que no debamos defender nuestros derechos o que no podamos utilizar un tono de voz firme cuando la ocasión lo requiera.

Cuando comprendemos realmente el poder de las palabras adquirimos un compromiso para utilizarlas de forma hábil, de modo que contribuyan a generar armonía en nosotros y en la gente que nos rodea.

El poder de les paraules - Montse Bolaño
¿Para qué sirve y cómo nos ayuda a ser felices?

Cuando hablamos de forma auténtica, con un tono respetuoso y amable, nos sentimos satisfechos y tranquilos.

Cuando alguien utiliza las palabras de forma positiva contribuye a disipar el miedo, aporta esperanza y hace que las personas se sientan mejor y más próximas entre sí.

Cuando no respondemos de forma automática o precipitada, no decimos cosas de las que más tarde podamos arrepentirnos.

Nos ayuda a atrevernos a hablar cuando la ocasión lo requiere, superando la timidez, la vergüenza o el miedo a lo que dirán.

Nos ayuda a explicar las cosas que nos preocupan a la persona adecuada y en el momento apropiado.

¿Cómo podemos desarrollar el habla positiva?

No precipitándonos al hablar o al responder a alguien. Es mejor dejar pasar un tiempo para estar seguros de lo que queremos expresar.

Recordando que, tarde o temprano, los demás olvidarán lo que hayamos dicho o hecho, pero siempre recordarán cómo les hemos hecho sentir.

Preguntándonos si tenemos una opinión bien formada antes de expresarla, si hemos reflexionado bien antes.

Evitando estar quejándonos siempre de todo y evitando criticar a los demás.

No contribuyendo a difundir rumores, chismes y escándalos ni a revelar secretos.

El habla positiva implica la voluntad de dejar de lado de las palabras ruidosas, confusas y exageradas. Implica esforzarnos por ser veraces.

Cuando un amigo quiera explicarnos algo que le preocupa, debemos decidir primero si estamos dispuestos a escucharlo. Si decidimos hacerlo, debemos dedicarle toda nuestra atención, no debemos escuchar a medias, ni con impaciencia ni tratando de ver cuándo podemos empezar a contar nuestra propia historia. Podemos desarrollar el habla positiva siendo sinceros con nosotros mismos y con los demás.

Procurando que nuestras palabras tengan siempre un sentido y evitando hablar porque sí. Aprendiendo a distinguir los momentos en que es mejor estar en silencio. A veces es mejor contenerse y evitar el tipo de comentarios que harían que otra persona se sienta incómoda, o resistirse a contar un chiste que arrancaría carcajadas pero heriría profundamente a alguien. También es importante pensar bien lo que queremos poner en la red. Es mejor no escribir en Facebook información de otras personas que no nos gustaría que colgaran de nosotros. Debemos ser conscientes también de lo que colgamos y decimos acerca de nosotros mismos, ya que tiene mucha más importancia de la que en un primer momento podamos pensar.

Desarrollando la habilidad de mantenernos callados en compañía de alguien. Observando con delicadeza cómo podemos ayudar con nuestra presencia. Teniendo la fuerza para escuchar con profundidad y ofrecer a la otra persona un espacio para lo que quiera expresar. Podemos estar disponibles para un amigo que está sufriendo, dejar las propias opiniones a un lado y, sencillamente, escuchar, reflejándole lo que él ya sabe. Si somos capaces de hacer esto descubriremos que las barreras con la otra persona se desvanecen.

Cuando nos centramos en lo que la otra persona necesita de nosotros más que en lo que nosotros queremos, nuestra habla se vuelve más constructiva, amable y útil de forma natural.